Falta mucho por hacer para integrar a la comunidad sorda

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Un conversatorio entre directores de colegios, el superintendente de escuelas católicas, estudiantes de colegios y la UPR, de la Diócesis de Arecibo, repasaron las necesidades de la comunidad sorda en Puerto Rico así como la promoción del lenguaje de señas como parte de su currículo permanente.  El conversatorio fue dirigido por la intérprete y autora del primer libro de señas boricua, Aida Luz Matos, destacó Daniel Hernández, intérprete y profesor de señas.

“Este junte es necesario para crear consciencia de la necesidad apremiante de que los colegios incluyan las clases de lenguaje de señas formal.  Si educamos a jóvenes ahora lograremos que en un futuro cercano los próximos líderes abran puertas para la comunidad sorda la cual tiene tanta necesidad”, explicó Hernández.

Por su parte Aida Luz Matos insisitió en la falta de información que vive la comunidad sorda.  Según la también profesora de lenguaje de señas, “aún falta mucho por hacer”.  Vemos como la legislación en pro de esta comunidad se convierte en una moda.  Es triste sin embargo, que muchos legisladores aprueban leyes que quedan en el vacío.  Hoy, día, mucha de la legislación aprobada carece de la implementación necesaria para cumplir con el fin legislado.  Los sordos necesitan información noticiosa, accesibilidad a servicios adecuados de salud, educación y servicios gubernamentales, entre otros.  Esto se suma a la necesidad apremiante de reconocer al intérprete como el profesional vital para el éxito de esta integración”.

Otros de los problemas que confronta la comunidad sorda en Puerto Rico es la carencia de un censo confiable que permita la fácil identificación de esta comunidad para poder allegarle los servicios principalmente los que están relacionados con la comunicación y de esta forma poder mejorar su calidad de vida”.

En Puerto Rico se estiman una población aproximada de 150 mil sordos. La mayoría de estos dispersos a través de todos los municipios de la isla.  

“Hay necesidad de abrir espacios donde los sordos puedan interactuar con oyentes en un ambiente relajado, ameno y público, para así desarrollar la confianza en ambos, el sordo y el oyente, y de esta forma fomentar y fortalecer las destrezas de la comunicación en lenguaje de señas”, resaltó Hernández.

El llamado de Matos y Hernández  es promover el que más personas se eduquen en este lenguaje con el fin de fomentar la accesibilidad a los servicios esenciales a los cuales todos tienen derecho y de esta forma mejorar su calidad de vida de los sordos.

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