La clave del éxito escolar

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Por Lic. Nellie Torres de Carella, patóloga del habla y lenguaje

 

 

 

Está comenzando un nuevo año escolar, lleno de entusiasmo y de anticipación de éxito, sin embargo, al final del mismo habrá padres angustiados por tener que lidiar con un fracaso
escolar.

El fracaso escolar puede minimizarse si se detecta la dificultad con destrezas esenciales para aprender y así ayudar al niño a desarrollar la misma óptimamente.

¿Cómo afecta un problema de atención en la escuela?

Las estadísticas indican que es frecuente que los niños con dificultad para atender presenten también dificultad con la lectura, escritura y matemáticas.

Los problemas con la lectura pueden surgir en los primeros grados, mientras aprenden a leer, porque se tienen que concentrar tanto en leer bien las palabras y tienden a perder el mensaje detrás de las mismas. Otros lo presentarán en grados posteriores y tendrán que leer varias veces el mismo escrito para entenderlo. También los padres podrán observar la tendencia que tienen estos niños de pensar en otra cosa mientras leen, llevándolos a leer las palabras equivocadas y, por ende, afectarse la comprensión.

Mientras más larga es la oración a leer, más probable es que su comprensión lectora se afecte. Seguir las instrucciones en los exámenes para ejecutar adecuadamente igualmente será un reto.

 

Los problemas con la escritura pueden evidenciarse desde el inicio del aprendizaje de esta destreza, ya que el niño tiene que formar letras y unirlas para formar palabras. Mientras, en grados posteriores, al tener que redactar un párrafo, presentará dificultad para empezar la redacción del mismo y en la organización de sus ideas para plasmarlas en un papel.

En cuanto a las matemáticas, estos niños suelen ser impulsivos, obvian detalles y saltan pasos en la secuencia necesaria para resolver una ecuación, a pesar de tener claro los conceptos matemáticos.

El constante requerimiento de que se les repita la pregunta, la instrucción o el mensaje es una herramienta compensatoria que los ayuda a comprender mejor. La tendencia a la distracción con ruidos, aunque sean insignificantes, como una gotera, evidencia la dificultad para enfocarse en un estímulo, mientras ignoran uno que compite con el principal, esto hace que concentrarse en el salón de clases sea una tarea monumental.

¿Cómo se puede ayudar a estos niños?

En algunos niños es difícil identificar la dificultad para atender antes de empezar en la escuela, pero en otros los indicadores son obvios desde la etapa preescolar. En esos casos los padres deben comenzar a ayudar al niño para prepararlo para la entrada a Kínder.

Una evaluación por un especialista y terapias especializadas para aumentar el procesamiento sensorial y la atención pueden evitar un futuro fracaso escolar. Otros niños evidenciarán los indicadores a nivel escolar y tanto ellos como sus padres vivirán momentos de frustración y angustia al recibir constantes quejas de los maestros.

Solo un diagnóstico por profesionales podrá aclarar el enigma y hará viable el tratamiento que requieran. Es momento de que se le dé más importancia a la destreza de atención como clave para el éxito escolar y no solamente a recomendar evaluaciones psicométricas.

 

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